“Hombre Araña” francés escaló el hotel Habana Libre en #Cuba.

Llegó a Cuba hace cuatro meses. Vino buscando escalar una edificación de gran altura. Hoy está de regreso y, después de varios días en La Habana, el francés decidió que podría ser el Habana Libre.

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Es un sitio lleno de historia. Lo escogió -dice- por lo que simboliza. Lleva el nombre de una de las palabras con mayor significado en el mundo: libertad.

Una vez que seleccionó al edificio, quiso entenderlo mejor y salió en busca de información para realizar con éxito esta aventura que iniciará este lunes alrededor del mediodía.

Su preparación la describe con una sola palabra, desayuno, aunque -dijo- también tratará de tomar un masaje.

Confiesa, incluso, que le resulta interesante ascender un hotel que fue muy visitado por Fidel Castro, un hombre que ganó la Revolución, se convirtió en líder de Cuba y que la mayoría de las personas en el mundo conocen.

La altura no es su mayor reto, declara. Su gran desafío es el daño, la erosión que se percibe en algunas áreas exteriores del hotel, huellas dejadas por el salitre.

Es una persona muy ligera -solo pesa 50 kilos; tener más músculos no lo ayudaría- y sabe cómo distribuir el peso de su cuerpo. Sorteará esos inconvenientes, usará dos, tres y hasta cuatro puntos de apoyo, y tomará la decisión que considerará correcta.

Aseguró no tener problemas para llevar a cabo esta acción, que calcula durará de 40 a 45 minutos. Lo hará -precisó- buscando, en el camino, su propio ritmo, su paso, ni muy rápido ni muy despacio, sencillamente sin prisa.

También escalará este martes -anunció- otra edificación, esta vez más pequeña, una escuela en La Habana Vieja.

Su pasión comenzó con solo 11 años, y debe el apodo de Hombre Araña a unos periodistas estadounidenses, cuando subió por vez primera un edificio en Chicago, aunque -reconoce- no le agrada que lo llamen así, prefiere que lo hagan por su nombre: sencillamente Alain.

Varias ciudades conocen de sus aventuras. En Dubai, en los Emiratos Árabes Unidos, subió el edifico más encumbrado del mundo, con 828 metros de altura.

Hace casi 11 años, visitó Venezuela y allí protagonizó un gran show en el Parque Central de la ciudad de Caracas, donde le pidieron trabajar sin sogas y usando un traje de Hombre Araña.
Muchas veces escaló en Brasil: cuatro en Río de Janeiro y dos en Sao Paulo.

Después de 12 años de esfuerzos y tres intentos, llegó a la cima de las gigantescas Torres Petronas, en la capital de Malasia, y tocó su bola gigante de acero inoxidable.

Su entrenador personal y amigo desde hace 25 años, Claude Peysson, lo define como un hombre especial, muy valiente, el mejor en lo que hace y un “tipo simpático, que todos los días bromea”. Quizás eso lo ayude a liberar estrés y a no pensar en los riesgos.

Alain Robert quiere mantenerse escalando mientras se sienta saludable. Para él es una forma de vida. Y si un día tuviese que abandonar su pasión, no se imagina aún dónde pasaría el resto de sus días.

Le gusta la ópera y otros géneros musicales. Disfruta de las pizzas y la comida asiática, de Japón, China o Tailandia y, claro, la francesa, con un buen gusto por el champán. Y aunque le encantan las siestas, puede dormir solo dos horas y luego continuar su jornada.

Para este ciudadano del mundo, como él mismo se califica, esta es una isla pacífica y muy linda, con una manera de vivir agradable. Conoce del bloqueo estadounidense, pero casi nada del caso de los Cinco Héroes de Cuba condenados en EE.UU. por alertar sobre actos terroristas planeados por organizaciones violentas asentadas en el norteño país.

En Francia -dijo- no hay mucha información sobre esta historia.

Este hombre de aventuras necesitó poco para comprender que si ellos “estaban intentando impedir acciones contra Cuba, lo que les ocurrió es realmente injusto, y lo peor es que, siendo así, el caso esté atascado” desde hace más de 14 años.

Quizás por esto, sin lograr entender todas las complejidades de ese proceso, decidió salir del hotel, ubicarse en la esquina de 23 y L, en El Vedado, y frente a la gigantografía de Los Cinco tirarse una foto mirando hacia ellos y extendiéndoles sus manos.

Antes de iniciar su ascenso de hoy al Habana Libre, Robert dejó un mensaje al pueblo cubano: no traten de imitarme -aunque adivino que no lo harán-; solo disfruten de este entretenimiento.

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