Las ventajas de una sonrisa

https://generacioncubanaxc.files.wordpress.com/2015/11/e2b47-bebe_sonriendo_gracioso.jpg?w=713&h=576Sonreir no es una obligación: significa mucho más que un placer. Nos ha tocado vivir unos tiempos complicados, sufrir las consecuencias de la inestabilidad. Por ello, para enfrentarnos al desequilibrio, a la inseguridad y a todos aquellos sentimientos negativos que te puedan rodear… Es necesario esbozar una sonrisa.
El hecho de que una persona sonría no significa que sea feliz sino que ha comprendido que es un símbolo de confianza, éxito, inteligencia emocional… ¡Lo mejor de todo es que es gratis!
La sonrisa es fundamental en nosotros, y podemos hacer mucho con ella, como demostrar nuestras emociones, o esconderlas, también podemos alegrar a otros, entre miles de otras cosas. Lo cierto es que la sonrisa está conectada con el cerebro y funciona de manera que quizás no sabías. A continuación de dejamos 4 datos interesantes acerca de esta parte importante de nuestra cara.
Pues a sonreir, que pa luego es tarde…

Programados para sonreír

Generalmente creemos que solamente sonreímos cuando queremos o cuando o sentimos, pero la verdad es que no es tan así. Hay estudios que indican que los humanos son seres que pueden sonreír de forma mecánica por estar en sociedad, incluso cuando están mal, sin embargo, aunque estas sonrisas sean falsas, también son genuinas, por ejemplo cuando saludamos generalmente sonreímos, o cuando hay algo de tensión en alguna situación, también sonreímos para disminuir esta. Hay quienes postulan que estamos programados para ser “sonrientes sociales”; y que de hecho, los niños que no sonríen tan a menudo en condiciones sociales, podrían tener más dificultades para formar relaciones más adelante, durante su vida.

Las mujeres sonríen más

Nadie sabe muy bien por qué, pero una investigación muestra que las mujeres sonríen más y en mayor medida que los hombres. Los especialistas dicen que esto podría deberse a que las mujeres están más en sintonía con las relaciones que los hombres. Pero por otro lado, también se cree que las mujeres, quizás, están bajo más presión para sonreír que los hombres, por eso lo hacen más a menudo. En el mismo estudio, se revisaron alrededor de 200 informes, en los cuales notaron que las mujeres sonreían más que los hombres cuando, ambos, sabían que estaban siendo observados; en cambio, cuando pensaban que no eran observados, la cantidad de veces que sonreían era similar en ambos géneros. Incluso tras este estudio, el mismo equipo de investigadores encontró que en los adolescentes también existe una diferencia grande a la hora de comprar las veces que sonríen hombres y mujeres, siendo estas últimas quienes lideran la cantidad de sonrisas. Lo cierto es que aún no se sabe por qué ocurre.

La sonrisa influye en lo que la gente piensa de uno

Hay estudios que plantean que los chimpancés sonríen por distintos motivos, a veces por placer, otras por vinculación social, y en ocasiones para demostrar su dominio. Por ejemplo, la sonrisa de poder es un tipo de sonrisa en la que se eleva el mentón, menospreciando a los demás. Lo mismo sucede con los seres humanos, por lo que el tipo de sonrisa que muestren, sea intencional o no, determina cómo la gente juzgará su actitud. Y las personas tenemos tres formas de medir y comparar entre una sonrisa y otra, claro que estas formas son inconscientes, y tienen que ver primero con la forma de la sonrisa en comparación con el promedio; segundo, el contexto de la situación; y tercero, imitando la sonrisa. Es así cómo los seres humanos interpretamos las sonrisas, y pensamos cosas del resto a partir de esta.

A través de la sonrisa se pueden identificar estados de ánimo y cambiarlos

Como vimos en el punto anterior, se plantea que el ser humano, imitando la sonrisa de otros, podría medir las emociones, y al hacerlo, uno también siente esas emociones. Por ejemplo, si imitamos una sonrisa amistosa, estimulamos la corteza orbitofrontal, de modo que el cerebro entiende que es un premio, y nos sentimos felices. Por el contrario, esta acción (subconsciente) también podría hacerte sentir otras emociones. Por ejemplo, al imitar una sonrisa falsa, no se activa la corteza orbitofrontal, por lo que el cerebro interpreta que algo está mal.

Además, si mantiene 15 minutos de sonrisa feliz, puede consumir 50 kilocaloría al año.

Buena suerte…

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