Sin sorpresas en el Bernabéu

Sin sorpresas en el Bernabéu

Libre Directo-Cubahora/por Iramsy Peraza Forte

Esta no es la mejor forma de iniciar una nueva etapa de Libre Directo. Soy fan del Real Madrid y el sábado me tocó perder.

La sinceridad no me permite ser imparcial. Yo tengo un equipo, de hecho tengo dos, y los apoyo desde mi butaca en La Habana cada vez que puedo.

Soy hincha del Boca Junior y del Real Madrid, me gusta tener equipo en ambos continentes: donde el fútbol es mejor y donde es más bonito. Pero sin radicalidad, el buen fútbol de los colores que venga.

Pero, al fin y al cabo, en eso consiste este espacio. Dialogar, intercambiar y polemizar sobre todo lo que pasa dentro y fuera de un terreno de juego.

Este blog no pretende, en lo absoluto, ser la última palabra en materia de balompié, donde casi todo ya está dicho. La intención es compartir impresiones con los amantes “del deporte más hermoso del mundo”.

Me siento afortunada, entonces, de retomar este espacio futbolístico con el mejor de los partidos posibles (entre clubes), el Clásico: Real Madrid vs Barcelona.

Los dos grandes de España se enfrentaron el sábado en uno de los partidos más esperados desde que comenzó la nueva temporada.

Seamos sinceros, el resultado no sorprendió a nadie. Un 4-0 más que merecido para un Barcelona que hace más de dos meses carbura al 200%, sin Lionel Messi.

Para el Real Madrid se trata del culmen de una crisis que se venía gestando hace ya bastante tiempo. Ni siquiera cuando era líder y ganaba sus partidos el conjunto blanco mostraba un juego capaz de ganarle al eterno rival.

En cambio, el Barcelona venía con paso y ánimo arrollador, ganando a todo el que se le pusiera enfrente, con Neymar y Luis Suárez tirando de la nave a base de goles, en ausencia del rosarino.

La lectura de lo que pasó en el Bernabéu es muy amplia. Ni el Barca es tan bueno, ni el Madrid tan malo. Este resultado fue así, sobre todo, porque al campo no salieron los merengues de siempre, sino la frustración echa jugador. Si alguien tenía claro lo que iba a pasar eran ellos mismos. Mi pronóstico también daba la victoria al Barca, pero con el marcador 1-2, o parecido.

La debacle que vimos este sábado es producto de un descontento entre los 11 del Real Madrid, acostumbrados a jugar al frente y no a amarrar resultados. Súmenle a eso una actuación soberbia del club catalán, que hacía mucho tiempo no se sentía tan cómodo frente al eterno rival.

Los astros se alinearon con un Bravo imbatible, que le negó más de tres veces al Madrid el gol de la honra con la casa llena.

Neymar fue lo mejor, con todo y los dos goles de Luis Suárez. El brasileño destrozó varias caderas con sus gambetas. Su jogo bonito fue esta vez superlativo y dejó a los blancos en evidencia.

Messi entró, para calentar supongo, porque sus compañeros ya lo tenían todo resuelto o para estrenar sus nuevo botines, recién sacados al mercado. El fútbol es más que un deporte.

Por otro lado, Rafa Benítez sigue sin gustarle a nadie. Tiene descontentos a los jugadores, a la afición y sobre todo a mí (un derecho que creo me he ganado por hinchar por los merengues desde los 10 años). Cristiano Ronaldo, con sus egos y todo, no entiende a lo que juega el técnico español.

Sus tácticas ojalá den resultado a largo plazo, pero con el primer cambio del Bernabéu me dejó un mal sabor de boca. ¿Cómo James Rodríguez, el hombre más desequilibrante por el Real Madrid y el único que había asustado a la puerta de Bravo, va ser el primero en la lista de cambios?. ¿No vio él que su equipo no cuajaba en el centro del campo, que no daba más de dos toques y careció olímpicamente de la posición de recuperador?

Será que Gareth Bale y Toni Kross son inamovibles, los Gurriel del Real Madrid, donde ya sabemos quién mueve los hilos desde el palco.

Keylor Navas, pura vida. De no ser por él no me quiero imaginar el resultado. La defensa ni hablar, víctimas totales del genio blaugrana y adelante CR7 y Benzema no pudieron concretar las pocas jugadas de gol que tuvieron. El francés, que venía de una lesión, estuvo muy intermitente. Quizás los fantasmas que carga de su niñez en barrios marginales parisinos no le dejan concentrarse mucho en el fútbol.

Este también ha sido el primero de muchos Clásicos sin dos figuras tremendas de cada equipo: Iker Casillas y Xavi Hernández. A pesar de la ausencia de estos dos conciliadores, el partido estuvo tranquilo y solo hubo par de patadas de impotencia.

Rafa Benítez, en un intento por quitarle drama a la cuestión, dijo que ese partido solo representaba tres puntos. Y no haré lo mismo, me corre mucha sangre en las venas como para hacer lo propio.

Para los cuáles es la victoria más dulce, humillar con cuatro goles al Madrid en su estadio; para los madridistas, la derrota más dolorosa. Por lo menos a mí me sabe peor cuando viene en paquete azulgrana. Este no es un simple partido señores y por lo tanto no puede representar tan poco. En el Clásico va el fútbol, el honor y por supuesto el poder.

El Clásico, sí lo disfrute, pero lo sufrí también. Los pitos a Piqué, siempre polémico, de las mejores cosas que sentí en el Bernabéu. Sinceramente me encantaron.

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