Consejos y claves para comprar discos duros externos

706-HDD

Los discos duros externos son una de las mejores soluciones para transportar tus archivos de gran tamaño de un lugar a otro.

Pero no solo se limitan a ser el contenedor donde guardar un gran número de archivos que podrás conectar a cualquier dispositivo para utilizarlos, también constituyen una herramienta de seguridad para tus ordenadores.

Guardando las copias de seguridad de tus equipos en un disco duro externo exclusivamente dedicado a esa tarea, conseguirás aislarlas de los propios equipos, por lo que ante cualquier imprevisto, mantendrás a salvo la copia de respaldo, siempre preparada para conectarla a cualquier ordenador y recuperar el sistema operativo en cuestión de minutos.

Es por eso que, antes de plantarte delante de una estantería (real o virtual) llena de discos duros externos, debes plantearte qué tipo de disco duro externo necesitas realmente.

706-HDD-a

A continuación, vamos a profundizar en algunos aspectos que tal vez puedan pasarse por alto a la hora de elegir el disco duro externo adecuado, pero que pueden marcar la diferencia entre elegir un disco duro externo u otro.

Disco duro externo o disco duro portátil

La semántica es importante hasta para elegir el disco duro externo que necesitas, ya que, aunque puedan parecer sinónimos de un mismo dispositivo, en realidad hacen referencia a dos sistemas distintos. Inmediatamente vas a aprender a diferenciarlos.

La principal diferencia entre ambos dispositivos es la alimentación eléctrica.

706-HDD-b

El disco duro portátil toma la energía que necesita para funcionar directamente desde la conexión, que acostumbra a ser de tipo USB, aunque puede ser de otro tipo. De ese modo, no necesita ninguna otra fuente de energía. Podrías estar en medio de un desierto, conectar el disco duro portátil a tu ordenador y acceder a los archivos que contiene. Así de fácil.

En cambio, el disco duro externo, necesita de una alimentación adicional que habitualmente viene en forma de toma de corriente eléctrica. Su conectas este tipo de discos a tu ordenador sin haberlo enchufado antes a la toma eléctrica, tu equipo no lo reconocerá. De ahí, que este tipo de discos sea externo, pero no portátil.

706-HDD-c

El tamaño importa

Dependiendo del uso que vayas a hacer de él ya estarás definiendo cuál será su tamaño.

Como norma general, los discos duros portátiles son más pequeños y ligeros que los discos duros externos. La razón principal es el formato del disco de que llevan dentro.

Los discos duros portátiles suelen ser de un formato de 1,8 o de 2,5 pulgadas, ya que éstos pueden funcionar con el voltaje que les proporciona el USB cuando se conectan al ordenador, por lo su tamaño es más pequeño y son más ligeros que los discos duros externos.

706-HDD-d

Los discos de externos, en cambio, acostumbran a llevar instalados discos duros de 3,5 pulgadas, ya que este tipo de discos necesitan mayor voltaje para funcionar y permiten mayores capacidades de almacenamiento y fiabilidad de uso, además de poder ser más rápidos.

Discos duros multimedia

Dentro de la categoría de discos duros externos podemos encontrar los discos duros multimedia.

Estos discos, son la versión vitaminada de los discos duros externos tradicionales ya que cuentan con un mayor número de conexiones de audio y vídeo que constituyen un completo centro multimedia en sí mismos.

706-HDD-e

A nivel interno, este tipo de discos externos cuenta con una mayor circuitería que le añaden una interfaz propia desde la que poder gestionar el contenido e incluso algún sistema de refrigeración propio. Algunos de estos discos externos multimedia incluyen incluso un mando a distancia.

Obviamente, este sistema de almacenamiento externo no está diseñado para ser transportado, pero puede funcionar de forma semiautónoma sin necesidad conectarlo a un ordenador.

Disco duro o SSD

La tecnología de los discos de estado sólido (SSD) ha llegado para quedarse, y se ha propuesto llegar a todos los ámbitos del almacenamiento.

Empezaron sustituyendo a los discos de sistema para ordenadores de sobremesa y portátiles, y el siguiente objetivo son los discos externos.

Gracias a la reducción de costes en la fabricación de este tipo de almacenamiento interno,su precio está cayendo en picado y esto abre la puerta a la ampliación del uso de este tipo de almacenamiento en otros ámbitos, fuera de los equipos de sobremesa o portátiles.

Optar por un sistema u otro, en la actualidad, es más un tema de presupuesto, que de rendimiento.

706-HDD-f

El disco SSD no contiene partes móviles, por lo que su resistencia a fallos producidos por golpes o caídas es muy superior, pero el precio de estos dispositivos todavía es inaccesible para la mayoría de los usuarios ya que un disco SSD externo puede llegar a ser hasta 10 veces más caro que su homólogo en disco duro magnético.

No obstante, no nos cabe duda que, en un futuro no muy lejano, los discos SSD externos serán el estándar de almacenamiento portátil.

Conexiones del disco externo

Uno de los aspectos que más tendrás que tener en cuenta a la hora de elegir tu disco externo es su tipo de conexión con otros dispositivos.

En función de cual sea su conector, inclinarás la balanza hacia una mayor velocidad de transferencia de datos, o hacia una mayor compatibilidad con todo tipo de dispositivos.

En los discos duros externos todavía existe un buen número de dispositivos que conservan una interfaz de conexión USB 2.0. Esto, si tienes previsto almacenar archivos grandes en tu disco duro, terminará por acabar con tu paciencia ya que en el mejor de los casos obtendrás una tasa de transferencia media de 35 MB/s, lo que significa tener que esperar mientras se copian los archivos entre el disco duro y el ordenador.

706-HDD-h

Por suerte, la mayoría de fabricantes ya ha optado por renovar sus gamas de productos adoptando el USB 3.0 como estándar para estos dispositivos.

Con esta conexión se alcanzan unas velocidades hasta 10 veces superiores a las del USB 2.0.

Esta conexión es la más equilibrada ya que ofrece un buen rendimiento al mover archivos grandes, y una gran retrocompatibilidad con todo tipo de dispositivos, aunque éstos no soporten las velocidades de transferencia del USB 3.0.

Por otro lado, también puedes encontrar discos duros con conexión Thunderbolt o Thunderbolt 2.

Este tipo de conexión es más habitual entre los dispositivos de Apple, y apenas anecdótica en el resto de dispositivos, pero si vas a utilizar tu disco externo en un entorno Mac, este conector te ofrece las tasas de transferencia más altas, llegando a duplicar la velocidad del USB 3.0 con la conexión Thunderbolt y a cuadruplicarla con la Thunderbolt 2.

706-HDD-i

Por suerte, muchos de los discos externos que cuentan con conexiones Thunderbold, también ofrecen la alternativa de conexión mediante USB 3.0.

Las últimas conexiones en aparecer han sido los USB Tipo C, pero ya comienzan a encontrarse algunos discos duros externos que ofrecen esa conexión que, sin duda alguna, está llamada a ser el estándar en los próximos años.

Discos duros externos WiFi

Paralelamente a los sistemas físicos de conexión, también puedes encontrar otros discos duros externos con Wi-Fi.

Con el aumento del consumo de contenidos multimedia desde los dispositivos móviles como smartphones o tablets, ha surgido un nuevo tipo conexión con los discos duros externos que facilita el acceso a los archivos que contiene estableciendo una conexión Wi-Fi.

706-HDD-j

En términos de rendimiento y capacidad, estos discos duros externos ofrecen las mismas características que el resto de discos duros, de hecho, podrás conectarlos sin problemas a tu ordenador o dispositivos como cualquier otro disco duro externo,

La principal ventaja será que, por ejemplo, podrás reproducir en tu tablet el contenido almacenado en este disco sin tener que estar atado a él por un cable, o acceder al mismo contenido desde varios dispositivos simultáneamente.

Discos externos resistentes a los impactos

El hecho de ser discos duros que, en mayor o menor medida, se pueden llevar encima de un lugar a otro, implican que el riesgo de impactos, golpes y caídas aumenta exponencialmente.

No son pocos los discos que se han visto inutilizados tras una caída mientras estaban funcionando ya que un impacto en ese momento puede hacer que la cabeza lectora del disco toque con el plato de almacenamiento y se malogre cualquiera de los dos componentes.

706-HDD-k

Como ya te hemos comentado, esto con los discos SSD no sucede, pero dado que los bolsillos no están para muchos sustos, existen opciones que ofrecen sistema de absorción de esos impactos.

Algunos discos duros portátiles están diseñados específicamente para soportar las más duras condiciones de trabajo. Los discos internos de estos dispositivos están protegidos por sistemas de absorción de impactos, sistemas aislantes o de impermeabilización cuyo objetivo es mantener a salvo la integridad del disco duro que llevan dentro.

Este tipo de discos son especialmente indicados cuando su uso al aire libre va a ser constante. Algunos de estos discos duros externos son impermeables y pueden sumergirse.

Discos duros externos con seguridad

La movilidad implícita en el concepto de los discos duros portátiles hace que uno de los puntos débiles de estos dispositivos sea la seguridad.

Estos dispositivos, al ser pequeños y ligeros, pueden ser más propensos a perderse o a ser sustraídos con más facilidad, con lo que la información que contiene se vería comprometida.

Si la seguridad de la información que transportarás en estos discos duros externos es importante para ti, tal vez deberías considerar la compra de un disco duro externo cifrado con clave de seguridad.

706-HDD-l

Este tipo de discos duros externos de seguridad incluyen un teclado en el que tienes que introducir un código de seguridad que permitirá descifrar su contenido y acceder a él. De lo contrario, éste permanecerá inaccesible.

Construye tu propio disco externo

Si tienes un disco duro que ya no utilizas, y quieres darle un nuevo uso, puedes hacerte con una carcasa externa para disco duro y montarte tú mismo tu disco duro externo.

El montaje de este tipo de carcasas acostumbra a ser muy sencillo y en el peor de los casos te supondrá desmontar un par de tornillos para abrir la carcasa, instalar tu disco duro en su interior y volverla a cerrar.

Para elegir la carcasa para tu propio disco duro externo puedes aplicar los mismos consejos que te hemos dado para elegir el disco duro externo. Lo único que tienes que tener en cuenta es el tipo de conexión del disco duro que tienes en casa (IDE o SATA), y su tamaño (de 2,5 o 3,5 pulgadas).

De ese modo podrás ahorrarte unos euros, al tiempo que le das un uso a un disco que ya dabas por abandonado.

Fuente | computerhoy.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s