Cuba, el ébola y su compromiso con África

Entramos en 2016 y la epidemia de ébola en África se acerca al final, gracias a un esfuerzo global liderado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el que Cuba jugó un papel importante, al igual que en otras batallas ganadas en ese continente.

 

Más de dos años después de iniciarse el brote de fiebre hemorrágica, en Guinea las cadenas de transmisión del virus fueron interrumpidas y Liberia y Sierra Leona van por el mismo camino, según la OMS.

La noticia fue acogida con alegría y esperanza en esas tres naciones, las más golpeadas por la enfermedad, que sólo allí contagió a 29 mil personas y provocó la muerte a 11 mil 300.

Este virus fue detectado por primera vez en 1976 en África Central y debe el nombre a su descubrimiento en una aldea de la República Democrática del Congo situada cerca del río Ébola.

Se trata de una enfermedad grave, a menudo mortal, que provoca fiebres elevadas, dolores musculares y de cabeza y garganta, disfunción renal y hepática y hemorragias internas y externas.

El más reciente brote iniciado en Guinea a fines de 2013 es el peor registrado hasta ahora, con una tasa de mortalidad de entre 50 y 90 por ciento.

La epidemia no sólo tuvo repercusiones negativas en la salud, sino que también alteró la vida económica y social y afectó a todos los sectores, entre ellos la educación, el comercio, el turismo y el transporte.

En momentos en que muchos temían que el virus acabara por ganarle el pulso a la humanidad, la OMS y la ONU lanzaron un llamado a todos los países a comprometer sus esfuerzos en el combate al ébola.

Durante una reunión celebrada en septiembre de 2014 en Ginebra, Cuba fue el primer país en dar una repuesta a la emergencia, con el anuncio del envío a Sierra Leona de 165 colaboradores.

El contingente estaba integrado por 62 médicos y 103 enfermeros con más de 15 años de experiencia profesional y que ya habían laborado en países golpeados por desastres naturales y sanitarios.

“Para una nación tan pequeña, la cantidad de médicos y enfermeras que están enviando, así como la rapidez con la que ha respondido, es realmente maravilloso”, dijo en aquella ocasión a Prensa Latina la directora general de la OMS, Margaret Chan.

La funcionaria agradeció la generosidad del gobierno y de los profesionales cubanos y destacó que se trataba de la respuesta más grande recibida hasta ese momento por un Estado para enfrentar la emergencia.

Si bien es cierto que se necesitaban todo tipo de esfuerzos a nivel global, desde laboratorios móviles hasta salas de aislamiento, lo primero eran los recursos humanos.

“Lo más importante son las personas; personas que sientan compasión, médicos y enfermeras que sepan cómo reconfortar a los pacientes y también sepan cómo mantenerse a sí mismos a salvo”, dijo Chan.

En total, Cuba envió a África a 256 colaboradores del contingente Henry Reeve, quienes lograron salvar cientos de vidas y trabajaron no sólo en la atención directa a los pacientes, sino también en la prevención.

Para ayudar a combatir el flagelo, las autoridades cubanas expresaron, incluso, la disposición de los especialistas de la isla de trabajar codo a codo con personal sanitario de Estados Unidos, un país con el que desde hacía más de medio siglo estaban interrumpidas las relaciones diplomáticas.

“Yo sabía que Cuba no nos iba a dejar solos. Ustedes son fieles a su estirpe, a sus raíces africanas, eso es lo que Fidel les ha enseñado”, dijo el presidente de Sierra Leona, Ernest Bai Koroma.

El altruismo de los médicos cubanos no es un hecho aislado, sino que forma parte de la solidaridad mantenida por la Revolución hacia el continente africano casi desde el triunfo de 1959.

En 1963 la mayor de las Antillas envió la primera brigada a Argelia y en el último medio siglo más de 76 mil 700 colaboradores de la salud han cooperado con 39 países africanos.

La ayuda no se limita al campo de la salud, sino que abarca también otras esferas como la educación, el deporte, la cultura y las ciencias.

Mención aparte merece la valiosa contribución internacionalista de Cuba a la liberación de Angola, la independencia de Namibia y el fin del oprobioso régimen del apartheid en Sudáfrica.

Recientemente se cumplieron 40 años de la proclamación de la independencia angolana, ocasión en la que varios dirigentes políticos de ese país destacaron el apoyo solidario de la Revolución cubana que permitió modificar el mapa político en África Austral.

El hecho fue recordado también durante el VI Período de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, celebrado en diciembre último, donde el presidente cubano, Raúl Castro, reiteró que su país continuará cumpliendo sus compromisos de cooperación con las naciones africanas.

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