El despertar

Cuando la vida pasa y los años nos recuerdan lo viejo que somos, suele venir a nuestra mente el pensamiento: lo que nos queda es ser fieles a nuestras convicciones. Aún cuando los días, las horas y los minutos nos hacen sonreír por una memoria que dábamos por perdida, la vida cobra un sentido diferente. Es por eso que las sensaciones se vuelven utopías. Es por eso, que refrescarse el rostro con agua de manantial es la manera más natural de percibir el presente. Porque cuando no se tiene nada en que pensar y muy pocas cosas para hacer, los sueños se tornan en realidades y escribir para mí se convierte en un anhelo perenne, donde la grandeza está en saber que los días pueden pasar con mayor rapidez o no; lo que nunca debe pasar es la felicidad de estar vivo, es tener la oportunidad de disfrutar lo que uno hace y soñar, ya que a través de los sueños se alcanza la realidad.

Pero, en ocasiones esto no resulta suficiente. Con el pasar de los años el cuerpo no te responde igual, la mente se torna un poco más lenta y los achaques de la edad no te permiten obviar los segundos de dolores intensos. En consecuencia, el vivir se te vuelve más corto y con mayor cercanía recuerdas aquellos que ya no están. La nostalgia te consume y la experiencia te abruma. Todo ello, para distinguir un mañana que puede no estar y un hoy que con ganas insaciables se te impone a exigir más de ti. Mi consejo, que es el que me ha ayudado a llegar a viejo, es el siguiente: el significado de no compartir con los que quieres tus momento más felices, es solo un síntoma de soledad, que se logra contrarrestar con la alegría de rodearte de sensaciones que resultan inalcanzables si no recorres el camino de la amistad y el amor.

Por ello, te invito a conocer un mundo lleno de colores, heterogeneidad y galantes acciones que respaldan mis fundamentos. Puede que no sea perfecto, incluso, es casi seguro que no lo será. Lo más importante es recibirlo a tu manera, como lo quieres y de él adoptar lo que más te guste y no lo que te provoque rencor. Es que esa es la esencia que se transmite con los años. Naces para soñar y jugar, creces para realizar tus sueños, no obstante cuando comienzas en el juego de la vida, se te olvida que el objetivo siempre fue ese, realizar tus sueños.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s