«Premisas de la Biotecnología en Cuba»

El día 15 de enero de 1960, el Comandante en Jefe de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, presidió el acto de reactivación de nuestra Sociedad Espeleológica. En dicho evento multitudinario, expresa la necesidad de que Cuba debía convertirse en “un país de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento”; proyectando la transformación futura de Cuba hacia ese objetivo. El cumplimiento de esa meta requería la transformación de nuestra población, de manera que se debía elevar el nivel científico-cultural de nuestra sociedad, cuya población era libre pero necesitada de ser instruida para la ejecución de esa tarea nacional.

Para desarrollar dicho objetivo era necesaria la puesta en marcha de la campaña de alfabetización, la cual redujo la tasa de analfabetismo de nuestra población de un 37% a menos del 3%. También, siguiendo la línea de la educación, se inauguraron cerca de 10000 escuelas entre 1961 y 1962, y se establecieron los cursos diurno y nocturno, tanto para los alumnos del sistema de enseñanza nacional como para los trabajadores que quisieran superarse.

Al mismo tiempo, el Gobierno Revolucionario reactiva la Real Academia de Ciencias de Cuba[1], la cual llevaba un siglo de existencia, pero había visto frenado su desarrollo durante la República neocolonial. Esto se debe a que fue establecida como una entidad formal sin fondos, ni científicos capacitados, ni prioridad de desarrollarlo para los gobiernos de turno. A partir de ese momento comenzó una transformación de esa institución en una de nuevo tipo, donde los académicos abandonaron el lujo de los laboratorios climatizados para recorrer y conocer el territorio nacional. Esos hombres adquirieron nuevas concepciones éticas y revolucionarias acordes con las necesidades del proceso revolucionario que se iniciaba. Del mismo modo, en 1963 el Che inauguró el Instituto Cubano de Investigaciones sobre los Derivados de la Caña de Azúcar (ICIDCA), en aras de diversificar la industria azucarera cubana.

A su vez, con respecto a la salud pública, se hacía necesaria su potenciación, pues Cuba era una nación con estadísticas lamentables en materia de salud[2] y que había sufrido   el éxodo masivo de profesionales (cerca de 12000 especialistas), alentados por el gobierno norteamericano. Esa situación ameritaba recursos y voluntad política, por lo cual, desde el mismo triunfo de la Revolución, se instauró el servicio nacional de medicina rural, se crearon hospitales y policlínicos, así como se dio prioridad a la enseñanza de la medicina en las universidades nacionales. Además, se trazó como prioridad nacional la lucha contra las enfermedades infecciosas prevenibles y la salud pasaba a ser un derecho con acceso gratuito.

Asimismo, en esta década se crearon alrededor de 15 institutos de investigaciones adjuntos al Ministerio de Salud Pública (MINSAP), siendo el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CENIC) el de mayor impacto, al constituirse como la primera institución de gran tamaño completamente dedicada a la investigación básica en la historia de Cuba.

La década de los 70 se iniciaba con el despegue de la ingeniería genética en el escenario internacional. A partir de esa circunstancia, en Cuba se comenzó a discutir a profundidad en el Laboratorio de Genética de Levaduras, adjunto al Departamento de Genética del CENIC, aquellos resultados publicados. El significado de esa tecnología, generó esperanza en muchos científicos cubanos por las posibilidades que ofrecía para la erradicación de enfermedades y de plagas. Durante los años siguientes, nuestros investigadores estudiaron minuciosamente los artículos científicos y la complejidad experimental de cada protocolo descrito. Al mismo tiempo, el Comandante Fidel seguía de cerca esta línea y se informaba sobre los pros y los contras de esta novedad. Muy discretamente, nuevas proyecciones comenzaban a tomar forma en las estrategias de desarrollo nacional.

Más adelante, en diciembre de 1980, el oncólogo norteamericano Randolph Lee Clark, visita Cuba para impartir conferencias sobre cáncer, y a la par, mostrar sus resultados preliminares en el control de algunos tipos de tumores e infecciones virales a partir del empleo de interferones[3].Los resultados que se habían obtenido del empleo de estos, hacían pensar que se estaba en presencia de moléculas revolucionarias. Pero, el costo de los procesos de fabricación del interferón en un país subdesarrollado se convertía en el principal obstáculo para su empleo extensivo en nuestra población, la cual ostentaba como una de las principales causas de muerte, el cáncer. No obstante, el empleo terapéutico de los interferones se volvía una proyección atractiva para el tratamiento de enfermedades virales y de algunos cánceres. Es por esto, que el Comandante en Jefe se entrevistó con el Profesor Clark, en aras de recibir de primera mano, la mayor cantidad de información relacionada con los interferones y su modo de acción.

[1] Fundada en 1861, fue la primera de su tipo fundada fuera de Europa.

[2] Para 1958, la esperanza de vida era de 62 años y la mortalidad infantil era de 40 por cada mil nacidos vivos. Igualmente, escaseaban los hospitales rurales, los médicos, las normas de salubridad; e imperaban la propagación y transmisión de enfermedades infecciosas.

[3] Proteínas producidas por mamíferos, descubiertas enla década de 1950, y que su estudio clínico tomaría auge a partir de los años 70. Su denominación viene de la capacidad de estas para interferir en el desarrollo de determinadas enfermedades virales y de inhibir la proliferación de algunos tipos de células cancerosas.

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