Paula Alí, una mujer predestinada para la actuación Por: Susana Tesoro, Ismael Francisco

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“El teatro tiene un encanto superior que es el de tener el público enfrente, cada día tienes la ocasión de mejorar el personaje”, afirma Paula. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Paula Alí es una mujer excepcional, ella misma no lo sabe. Ha pasado verdes y maduras, como todo el que ha vivido un poco, pero cuando la tienes frente a ti, siempre ves una sonrisa, una ocurrencia simpática que te hace reír. Contadas son las ocasiones en que se queja, y cuando lo hace, al final busca un ángulo positivo que te lleva a aquello de: “a veces lo que sucede conviene”.

Desde la ventana de mi cocina la he oído cantar, repetir diálogos de un libreto, pero nunca pelear, me imagino que lo haga como todo el mundo, pero en sí misma, es una mujer apacible.

Ve muchos noticieros, le encanta estar actualizada de lo que ocurre en el mundo y tiene sugerencias únicas. Ante el tema de la sequía y en medio de esta entrevista nos comentó: “Si en vez de jabitas de nylon, envolvieran las compras en cartuchos de papel, como era antes, se ahorraba mucha agua en Cuba”. Ante el obligado ¿por qué?, su respuesta fue: “Todo el que llega con la jabita a su casa la lava para reutilizarla, ¿sabes cuánta agua se gasta lavando una javita? Esa es Paula, tiene sugerencias para casi todo.

Cuando le conté mi interés por entrevistarla, ni un pero, enseguida: “Sí, cómo no”. Y así comenzó a contarme el camino que la llevó a la actuación.

– Yo nací en Candelaria allí vivía, siempre tuve inclinación por el arte, pero era difícil llegar desde un pueblo de campo, sin referencia de nada, todo era hipotético, en fin, no veía posibilidad alguna. Ya cuando era una jovencita me interesé por la Televisión y el mundo de las modelos, y estando en Soroa, en no sé qué espectáculo, conocí a una modelo: Nidia Ríos, que hacia la propaganda del cigarro Visant. Me gustó eso de hacer publicidad y se lo dije. Para mi sorpresa, aquella mujer que acababa de conocer, me dio todas las señas para llegar.

“Mi vida se convirtió en un ir y venir entre Candelaria y La Habana, no tenía dónde quedarme aquí en la capital. Primero contacté con René Socarrás, que tenía una responsabilidad en la TV, me dio un carnet de artista para trabajar allí, y ya en 1959 comencé haciendo extras y comerciales. Mi hermano conocía a José Antonio Alonso, un famoso de la TV de entonces, y le hablo para inscribirme en la CMQ y ahí quedé como se diría ahora, en plantilla.”

– ¿Qué te hizo pasar a la actuación?

– En 1965 Edwin Fernández, un actor extraordinario que quizás los jóvenes no lo conozcan, pero era muy bueno, me ofreció un pequeño papel para una obra en el Teatro Martí, yo estaba feliz. Allí me relacione con Candita Quintana, Alicia Rico, Cuca Tellechea, el viejito Berenguier, y otros. El Grupo de Teatro se llamaba Jorge Anckermann, el director era Eduardo Robreño y el escritor fijo Enrique Nuñez Rodríguez, también Arturo Liendo hacia libretos, fíjate, un elenco de lujo.

“Empecé en papeles muy pequeñitos, pero eso me garantizaba un buen salario fijo que me permitía vivir holgadamente y fue entonces que pude cambiar mi residencia para La Habana. En el Teatro Martí estuve hasta 1969. Luego empezaron a crearse los grupos de teatro, nació el famoso Escambray, Teatro Estudio, Ocuje, y yo entro en nuevo colectivo que crea René de la Cruz que lo llamó Tercer Mundo (ni me preguntes por qué ese nombre porque no lo sé), que radicaba en la Comunidad Hebrea, hoy sede del Teatro Bertold Brecht.

“Ahí empezamos Amelita Pita, Miriam Socarras y yo a ensayar una obra que nunca estrenamos, pero me sirvió para un adiestramiento muy bueno en teatro dramático. Nunca hice nada ahí porque era 1970 y me fui a la zafra de los 10 millones a recoger caña, no a cortar. Fui muchas veces a trabajo voluntario al campo como casi todos los cubanos. Fuimos muchos los artistas que participamos en brigadas agrícolas voluntarias, de eso, apenas se habla, porque ya no es así.

“En la zafra estaba Alicia Bustamante y en esas habladeras de trabajo voluntario en noches sin electricidad ni entretenimiento, Alicia me recomienda ver a Bertha Martínez quien preparaba una obra para el teatro Hubert de Blanck: “La Casa de Bernarda Alba” y allí empecé.

“Yo había hablado con Raquel Revuelta para integrarme a Teatro Estudio, pero no me aceptó. Ella no me conocía. No tenía ni estudios académicos ni un currículo, ¿Cómo me iba a aceptar?”

– Pero tú trabajaste en esa época en Teatro Estudio…

– Si, empecé con tres actrices que estaban en la zafra, y creo que eso fue fundamental en mi carrera, Bertha Martínez era una gran profesora, y luego mi desarrollo como actriz era que había allí excelentes actores: Omar Valdés, Adolfo LLauradó, Escudero, Isabel Moreno, Miriam Learra, Ana Viñas, y esa fue la escuela que nunca había pasado. Ahí empecé con grandes directores como Héctor Quintero con quien trabaje muchísimo, me enseñó mucho y me dio muchas oportunidades, trabajé también con Vicente Revuelta y otros directores extranjeros, estaba además José Antonio Rodríguez como actor y director, y Adria Santana, Carlos Luis de la Tejera, Mario Aguirre que hoy son figuras importantes del teatro cubano, pero que en aquel momento estaban empezando como yo, al final, más adelante también tuve el privilegio de trabajar con Raquel.

– Estamos ya en los años 70, ya eres una actriz de Teatro, ¿cuál fue el escalón que te llevó a la Televisión?

– A partir de ahí pasaron otras. Vino el llamado “quinquenio gris” y por razones que aún no he descubierto, me llamaron para decirme que no reunía los parámetros para trabajar en un organismo de la superestructura, que debía ser analizada, a eso le decían “parametrar” que era como ver si reunías un grupo de parámetros para ser actriz. Así fue como me “parametraron”, Si no cumplías con aquellos requisitos te ponían en una lista para ofrecerte otro tipo de trabajo. Estuvimos más de un año apelando.

– ¿De qué vivías?

– Me seguían pagando, te pagaban, no te permitían trabajar, pero te pagaban, eso tampoco aun lo he comprendido. Nosotros, por decisión de Raquel Revuelta, nos quedamos actuando en el grupo. Eso fue hasta que otros actores que no cobraban apelaron a Fiscalía y ganaron el pleito. Tuvimos una reunión con Lázaro Peña que era el Secretario de la CTC, y terminó ese proceso a favor de los actores.

– ¿De qué los acusaban?

– Decían que el mundo de los artistas estaba muy corrupto que había prostitución, homosexuales, y personas que no estaba integradas a las organizaciones políticas.

“Así seguí en el grupo Teatro Estudio, simultáneamente trabajé en la TV en un programa llamado Conflicto, luego en la novela El año que viene. En esa época, a finales de los 90 ya hacia televisión y algunos papeles en el cine. Casi nunca digo no al trabajo y en una ocasión en un mismo en los tres medios: en la mañana en la obra Las Huérfanas de la Obrapía, en la noche en el teatro haciendo Yerma y en la madrugada me fui a grabar la película Lista de Espera, de Juan Carlos Tabío. El trabajo no mata, sino todo lo contrario, lo que te destruye son los disgustos por imposiciones casi siempre de incapaces.

– Has trabajado mucho en el cine ¿Cómo lo lograste?

– Ya de dije, primero no decir nunca no, y luego que ya ellos me habían visto actuar y me llamaban constantemente. En el cine tuve suerte de trabajar con muy buenos directores con Titón, Tabío, Orlando Rojas, Daniel Díaz Torres, Humberto Solas, Gerardo Chijona, Juan Carlos Cremata, cada vez que trabajaba con uno de esos directores era como hacer una maestría. En TV trabajé con Mirtha González Pereda, con Charlie Medina, Magda González Grau, Roly Peña, y otros.

– ¿Cómo pasaste del drama a la comedia?

– Conflictos era un programa humorístico, siempre alterné entre drama y comedia.

– ¿Que te gusta más?

– La tragicomedia

– ¿Cual medio prefieres?

– Cada uno tiene su encanto y cuando logras en la TV y el cine distanciarte de la técnica de cada uno de los medios, es casi lo mismo. Llega un momento en que estás concentrada en lo tuyo y ya ni tu misma sabes si es para cine o para TV, sobre todo porque todos los dramatizados de la televisión se graban como una película, aquello de estar en vivo actuando ante la cámara hace muchos años que se acabó.

“El teatro tiene un encanto superior que es el de tener el público enfrente, cada día tienes la ocasión de mejorar el personaje”.

– ¿Cuáles han sido y son tus técnicas de actuación?

– Veo hoy día que los algunos jóvenes actores creen que la organicidad en la actuación, o sea actuar con la más transparente naturalidad, es algo chapucero. Pero por eso se estudia la dicción y el lenguaje para poder llegar a la mayoría del público.

Hay una falsa concepción de que un actor se dedica a un solo género, referido a una comedia o un drama.

– ¿Qué es para ti una buena actuación humorística?

– Una actuación de comedia es lo mismo que una actuación dramática, el actor hace un personaje no un género, si está escrito en comedia el personaje te lleva. No puedes hacer una comedia sin una dramaturgia, una vida interior del personaje, porque en cada género todo esta interrelacionado desde la iluminación, hasta la escenografía.

– ¿Tu elaboras esa naturalidad?

– Creo que no se podría fabricar, eso es creer en lo que estás haciendo si has hecho un buen trabajo llega un momento de entrega tal que ya no eres tú, eres el personaje.“Pienso que el actor tiene que estudiar una técnica, para mi la de Stanislavski es perfecta, eso ya lo haces mecánicamente si quieres apegarte a la técnica. A veces yo hago el arroz y ni me acuerdo que lo hice porque es un acto ya natural. Y la actuación es así para que sea buena, creíble, si no llevas el personaje a tu yo íntimo, no comunicas nada, eres un papagayo que repite el libreto.

"Café, del bueno", dice Paula acercándonos las tasas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

“Café, del bueno”, dice Paula acercándonos las tazas. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

– Dicen que tu cocina es de “espectáculo”

– Puede ser que delante del fogón sea una cocinera o hasta un Cheff, y ríe Paula como lo ha hecho constantemente en toda la entrevista. “Me gusta mucho y lo hago sin haber cursado escuelas, solo escucho lo que pasa a mi alrededor, la gente los programas de cocina y me atrevo a hacer cosas increíbles y modestamente casi siempre sale bien.

“Me da mucho gusto que la gente me alabe los platos que yo cocino. Mi primera maestra fuer mi mamá, me fijaba siempre en cómo hacia ella. Me gusta la comida tradicional cubana pero hago italiana, china y lo que me pongan, porque me gusta comer bien, y vuelve a reir.

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“La gente quiere ver sus problemas en la TV, aquí se ha abusado mucho del marginalismo en la Televisión, es un tema importante y hay que ponerlo, pero no es todo, aquí hay muchos médicos, muchos profesionales, gente de pensamiento que justamente quiere verse reflejado.” Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

– ¿Cuál es tu opinión de la TV Cubana en la actualidad?

– Sé que es muy criticada, pero yo pienso que en este momento está muy bien, pero no es lo que quiere ver el público cubano, hay muchas series extranjeras, películas, programas, pero la gente quiere ver la novela cubana, un cuento, un teleplay, algo que le refleje su vida en la pantalla. Creo que tiene una buena programación pero no es cubana, y a veces son temas demasiado distantes de nuestra realidad, nuestro clima, nuestras tradiciones. Creo que no hay una producción nacional que esté a la altura de esas series extranjeras, sabemos todos los recursos que faltan, pero creo que no se aprovechan para transmitir una idiosincrasia cubana. No creo que debamos plantearnos un canal o un programa copiando lo que hacen las transnacionales, sería un reto muy alto y que no va a complacer a la teleaudiencia nacional.

“La gente quiere ver sus problemas en la TV, aquí se ha abusado mucho del marginalismo en la Televisión, es un tema importante y hay que ponerlo, pero no es todo, aquí hay muchos médicos, muchos profesionales, gente de pensamiento que justamente quiere verse reflejado.”

– ¿Crees que personas como tu pueden ayudar a que la programación de la TV mejore?

– Quisiera hacer muchas cosas, pero son difíciles de lograr, se me ocurren muchas ideas que no puedo canalizar. Y veo que el tiempo se me va.

– ¿Crees que en la Tv faltan recursos o talentos?

– Las dos cosas, falta dinero y falta una buena utilización del talento porque a veces veo una novela hecha por uno que no sabe nada y hay buenísimos sentados en su casa sin hacer nada.

– ¿Cuáles trabajos te han dado mayores satisfacciones?

– Recuerdo mucho las novelas: El año de que viene y Salir de noche. Todos mis trabajos los quiero, si tuviera para escoger uno solo te diría El año que viene, donde pesar de que fue un momento muy difícil por la crisis económica que vivimos en los 90, se hizo casi sin recursos, pero había talento y gente que quería hacer las cosas bien hechas.

– ¿Qué te ha aportado la actuación a ti como ser humano?

– Yo le doy gracias a la vida por hacer lo que me gusta y haber podido vivir de eso además, y creo que el arte -cuando lo llevas de forma sincera- te lleva a ser una mejor persona y puedes entender mejor a los demás pues como manejas la sicología de tantos personajes, empiezas a ver el ser humano más profundamente y a valorar las cosas espirituales por encima de las cosas materiales.
Habrá quien piense que estoy bien económicamente y por eso hablo así. Me gusta tener comodidades, comer lo que me place, divertirme y pasarla bien como todo el mundo, pero disfrutar de esa vida simple, sencilla, con los que me rodean, ya sean familiares y amigos sinceros es algo que no se puede comprar con todo el oro del mundo. Haber aprendido eso es un regalo divino que guardo con mucho celo.

Con su nieto Bruno comparte unos diálogos dignos de un programa humorístico. Foto: Ismael Francisco/ Cubade

Con su nieto Bruno comparte unos diálogos dignos de un programa humorístico. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

En el teatro durante la obra "Morir del cuento" de Abelardo Estorino. Foto: Cortesía de Paula Alí.

En el teatro durante la obra “Morir del cuento” de Abelardo Estorino. Foto: Cortesía de Paula Alí.

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En el Teatro Martí. Foto: Cortesía de Paula Alí.

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Si me preguntas ¿Cual ha sido mi mejor obra y mi gran satisfacción?. Tendría que decirte de verdad, de verdad: !Ésta, mi querido Bruno!. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

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